¿Cuáles son las principales habilidades directivas para dirigir equipos? ¿Se pueden entrenar o acelerar de algún modo? Gestionar equipos y personas es complejo. Más aún si queremos unir sus personalidades y esfuerzos para un objetivo empresarial común.

Si no se cuenta con experiencia ni formación en el ámbito de las habilidades directivas, es probable que no consigamos convencer, ilusionar, liderar y cumplir los objetivos marcados para nuestro equipo o departamento.

Líderes inclusivos en un entorno cambiante

En el ámbito empresarial son muy demandados aquellos estilos de dirección que son capaces de aunar los intereses de todos los integrantes de un equipo. Y ponerlos al servicio del mismo, de sus objetivos y de sus intereses comunes. Una tarea que, por supuesto, es difícil. Más aún si tenemos en cuenta el escenario de constante cambio en el que nos encontramos, en prácticamente cualquier sector económico.

A ello hay que unir el desarrollo constante de nuevas herramientas que obligan a derribar barreras como la procrastinación o la resistencia al cambio. ¿Se puede detectar qué es lo más idóneo para nuestro equipo? ¿Cómo convencerles de ello? ¿Se puede lograr que todos remen en la dirección adecuada? ¿Cómo saber cuál es la dirección adecuada?

No hay una respuesta estándar para estas cuestiones, pero sí podemos afinar al máximo las respuestas si entrenamos y desarrollamos una serie de valores y características que nos acercarán a un liderazgo certero, motivador e ilusionante para todos los miembros de un equipo.

¿Cuáles son las principales habilidades directivas para dirigir equipos?

El liderazgo es una de las principales habilidades que debe tener un directivo. Una características que, en realidad, se retroalimenta de muchas otras que vamos a comentar a continuación:

  • Empatía. Un directivo gestiona números, pero quien consigue las cifras son las personas con sus acciones. La empatía es una característica esencial de un buen líder. El sentirnos comprendidos aumenta la implicación hacia el que nos comprende, siendo más sencillo agruparse hacia una causa u objetivo común.
  • Motivación. Un líder tiene que ser capaz de detectar los resortes que motivan a la mayoría de los miembros de un equipo.
  • Detección. Ser capaz de detectar y ‘ganarse’ a las personalidades más fuertes de un equipo nos ayudará también a implicar al grupo hacia un objetivo común.
  • Comunicación. Por supuesto, un buen líder debe ser capaz de comunicar. Debe ser certero en su mensaje. Claro, conciso y motivante, con el objetivo de hacerse entender con facilidad y ser comprendido. Si los tuyos no te entienden será difícil que cumplan con los objetivos que has tratado de transmitirles.
  • Delegar. Ser capaz de delegar ciertas funciones y, al mismo tiempo, tener la habilidad de detectar las mejores manos en las que dejar ciertos asuntos puede convertirse en crucial a la hora de organizar el trabajo y reservar lo mejor del líder para los puntos verdaderamente críticos.
  • Diligente. Otra habilidad directiva es la diligencia. Saber cuándo hay que intervenir y en qué medida permitirá a algunas personalidades de tu equipo desarrollarse personalmente, estar motivados y generar mejores resultados individualmente y en su conjunto.
  • Adaptación al cambio. El líder del siglo XXI es el primero en dar ejemplo y es capaz de adaptarse al cambio con mayor agilidad y resultados que ningún otro miembro del equipo.
  • Resiliencia. Del mismo modo que en el caso anterior, el directivo debe dar ejemplo y ser capaz de sobreponerse a los diferentes cambios y acontecimientos que pueden afectar de forma decisiva al equipo
  • Negociador. No puede rehuir conflictos. Al contrario, debe ser capaz de enfrentarlos y negociarlos con la mente puesta en conseguir el mejor resultado posible para la comunidad que dirige.
  • Planificador y estratega. Un buen directivo es aquel que marca el camino. Es uno de los ejes centrales de cualquier líder: ser capaz de detectar hacia dónde debemos caminar. Y trazar un camino que resulte motivante al equipo parar, juntos, conseguir los objetivos marcados bajo su estrategia y planificación.

¿Se pueden aprender o desarrollar estas habilidades directivas?

Sí. Aunque alguna de ellas no sea uno de nuestros puntos fuertes, todas se pueden entrenar y desarrollar. En situaciones y escenarios reales es cuando las pondremos en práctica. Pero bien es cierto que en un entorno tan competitivo como el actual hay poco margen de error. Con lo que es recomendable formarse previamente, para que cuando llegue una situación real estemos preparados para afrontarla.

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